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Daniel Negreanu tiene el récord más bestia de las WSOP

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Llegaron las World Series of Poker, y con ellas los bailes de cifras que tanto nos llaman la atención a los aficionados al poker, gente de mente matemática, acostumbrada a calcular odds y Evs.

Toca recordar los 14 brazaletes de Hellmuth, sus más de 50 mesas finales, los tres Main Events adjudicados a Johnny Moss y Stu Ungar y todos esos hitos históricos que genera un festival del atractivo y durabilidad que muestran las WSOP.

Aunque hay que decir que no todos los récords celebran la habilidad o la fortuna de los más destacados de los cientos de miles de jugadores que se han sentado a las mesas del Rio alguna vez durante el mes de junio en las últimas décadas. En particular, hay uno que quizá sea el más llamativo y el más polémico de todos: el de las 46 recompras que hizo Daniel Negreanu en un solo torneo.

Pues sí­, en las WSOP hubo torneos con recompras ilimitadas. Es un formato muy popular en casinos de todo el mundo y también en el poker online, y por supuesto que tuvo su hueco en la agenda de las Series.

El problema de los torneos con rebuys es que genera la acertada impresión de que la gente con la cartera más grande y rellena tiene una ventaja sobre el resto. En otros ámbitos, esta caracterí­stica inherente al torneo se equilibra por el overlay que le causa a la gente que va al tiroteo con una sola bala, o como mucho con un par de ellas. Pero en las WSOP hay un elemento diferenciador, el brazalete.

Para un tipo como Daniel Negreanu, ganar un brazalete se vuelve una recompensa mayor que la que le pueda ofrecer la propia bolsa de premios; ya sea por ego, por el dinero que se mueve en prop bets, por incentivos de sus patrocinadores… por muchas cosas distintas, y por la combinación de todas ellas, claro.

Su estrategia para los torneos con rebuys estaba clara, pagar por el mayor número de fichas posible y arriesgarlas sin miedo alguno hasta construir un stack que con su pericia pokerí­stica le asegurara llegar lejos en el torneo. Recién inaugurado el milenio, llegó a hacer 25 recompras en un evento, y acabó ganando dinero. En 2004, fueron 29 y acabó tercero, multiplicando por tres su inversión.

Y llegó 2006. El evento 34, concretamente. Un torneo que estaba dirigido a la gente que buscaba una experiencia barata en las WSOP. Costaba 1.000$ y tení­a recompras ilimitadas, además de dos add-ons. Daniel necesitó 46 recompras, que sumadas a los add-ons y a la inscripción equivalen al pago de 49.000$ por la entrada. Tmabién hay que decir que hay que tener muy mala follá para perder 45 all-ins por todas tus fichas, pero ese no es el tema.

Tanta recompra no le valió para ganar el brazalete, pero aún así­ el exagerado número de visitas al cajero encendió un debate sobre el sentido que tení­a un formato como el de los rebuys en un festival como las WSOP.

En 2007 serí­a aún peor. Layne Flack sí­ que se convirtió en el ganador de un torneo con rebuys de Pot Limit Omaha, llevándose la pulsera y más de medio millón de dólares. La entrada costaba 1.500$ y él invirtió 33.000$.

Al año siguiente hubo cuatro torneos más con rebuys, pero en 2009 y con el propio Negreanu formando parte de una comisión de consulta para crear el calendario, se tomó la decisión de retirarlos.

«Aún tengo el récord de recompras», declaró a Pokerlistings. «Y creo que el segundo, el tercer y el cuarto puesto.»

«Pero estoy de acuerdo en librarnos de ellos. Y no solo porque me va a ahorrar dinero. Cuando pones un brazalete de las WSOP en juego, todo el mundo debe tener las mismas oportunidades de ganarlo, no las que te ofrezca tu cartera. Favorecen a los que están dispuestos a gastar más. Eso es bueno para mí­, porque yo estoy por la labor de gastar mucho, pero sé que es una ventaja injusta, y prefiero no tenerla.»

Pues, dicho y hecho, con eso desaparecieron las recompras ilimitadas de las WSOP. Pero Negreanu siguió utilizando su táctica cada vez que le han dado ocasión. En 2014, volvió a demostrar que ni el precio ni la categorí­a de sus competidores le van a frenar, e hizo cuatro recompras en el Super High Roller 100.000$ de los Aussie Millions. Entró en mesa final, superó la burbuja y acabó cuarto entre seis puestos premiados. Cobró 550.000$ Casi no cubre gastos. Pero como escribió en su blog; -«Es como si hubiera jugado cinco torneos y hubiera hecho una caja decente. No es mal ROI».

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