Esta madrugada se disputó el Día 2 del Evento #47: One Drop High Rollers No-Limit Hold’em, que tiene un buy in de 111.111$. Daniel Negreanu no quiso perdérselo. Ya sólo quedan 26 de los 166 jugadores que comenzaron el torneo y el canadiense no está entre ellos.
Aun así, fiel a su estilo bocachancla, se encargó de calentar el torneo antes siquiera de jugar la primera mano. Razón no le faltaba. Negreanu sólo avisaba de que ejercería su derecho a pedir tiempo para combatir a los jugadores que tardan demasiado en tomar las decisiones.
Todos sabemos lo molesto que puede llegar a ser enfrentarse a un jugador de esas características. El tedio se apodera de la mesa y uno acaba queriendo estar en cualquier otra parte que aguantando a los pesados de turno.
La lucha contra el tiempo de Negreanu ya viene de atrás y su insistencia acaba resultando tan cansina como la de los propios jugadores que tardan en decidirse.
Attention One Drop players: I WILL be exercising my option to call the clock tomorrow on habitual/excessive tankers. It’s 100% legal.
— Daniel Negreanu (@RealKidPoker) June 27, 2013
«Atención, jugadores del One Drop. Voy a ejercer mi derecho a pedir tiempo a los jugadores que tardan demasiado en tomar sus decisiones de manera habitual. Es 100% legal».
No fue el único que hizo hincapié en lo mucho que tardan algunos jugadores, aunque Jason Mercier no fue tan polémico.
Have 157k and we just went to 2500/5k. My table is the slowest ever… 6 minutes per hand, last level for the night
— Jason Mercier (@JasonMercier) June 27, 2013
«Tengo 157.000 puntos, con las ciegas en 2.500/5.000 puntos. Mi mesa es la más lenta de la historia. 6 minutos por mano. íltimo nivel de la noche».
Además de su lucha contra el tiempo, Negreanu decidió compartir con sus seguidores algunos consejos culinarios y recomendaciones para comer en Las vegas. Su restaurante preferido es el Lakeside, un local del Casino Wynn, con el chef David Walzog a la cabeza.
En él se puede degustar su famoso asado, el típipo guiso de pescado hawaiano, la piñata de mariscos, con langosta, camarones y vieiras o la langosta al horno rellena de carne de cangrejo. También levanta auténticas pasiones el carrito de los postres, llamado «deseo», y el jamón de bellota. Lo que no sé es qué come Negreanu en este restaurante, porque él es vegetariano y en la carta es casi todo bastante cárnico.
