Imaginaros que os vais de viaje a una ciudad en la que todavía no habéis tenido la suerte de estar. No conocéis nada y vuestras obligaciones en dicho lugar os llevarán muy poco tiempo en comparación con el que tenéis previsto quedaros.
En uno de esos momentos de descanso decidís dar un paseo para conocer un poco más la ciudad. De repente y sin buscarlo, os encontráis con un casino, hecho que os lleva irremediablemente a entrar. Una vez dentro, observáis que hay varias mesas de poker, además del resto de juegos típicos de casino como ruleta, blackjack, etc… A pesar de que no sois jugadores profesionales, vuestro nivel es lo suficientemente aceptable como para ganar unos cuantos euros, costeando así parte del viaje, por lo que os sentáis a jugar.
En este punto no conocéis a ningún jugador de la mesa, no sabéis si son aunténticas regadoras o si se trata de los más sanguinarios tiburones del lugar. No tenéis información suficiente como para saber si un jugador posee un estilo más agresivo o si se trata de alguien que juega un poker pasivo con una gran aversión al riesgo. Está claro que tras un determinado tiempo y una dura sesión de observación, vuestros conocimientos sobre los jugadores de vuestro alrededor habrán mejorado, pero…¿Existe alguna forma rápida de catalogar a tus adversarios entre ‘pescados’ y profesionales?. Según el jugador profesional Ed Miller sí es posible.
Ed propone que existen una serie de frases típicas que los jugadores recreacionales repiten con asiduidad y que ponen de manifiesto cuales son sus características como jugador. Este método de identificación es ligeramente más objetivo que basarse en el aspecto físico. En total, según Miller, cuatro podrían ser las frases más repetidas:
1-. ‘Te ponía en AK’:
Todos hemos escuchado alguna vez esta frase en una mesa de poker, pero ¿qué conclusiones podemos sacar acerca del jugador que la pronuncie?. Pues principalmente podríamos decir que se trata de un jugador recreacional que no tiene un punto de vista sobre el juego lo suficientemente amplio. Ejecuta sus jugadas en función de la mano que cree que tiene su adversario, siendo totalmente indeferente que se trate de AKs o 72o. Su problema es no ser capaz de establecer un rango aproximado en su rival, tal y como haría un jugador profesional. Así, es posible que juegue a la perfección contra alguien que realmente lleve AK, el problema reside en que esto ocurrirá en escasas ocasiones.
2-. ‘Solo pagué/fodeé para reducir mi varianza’:
Este comentario solo puede proceder de alguien que no entiende los altibajos propios del No Limit Hold’em. Su principal lema es que no puede perder lo que no pone en el bote. Esta teoría lleva a estos jugadores a realizar acciones que conlleven el mínimo riesgo posible como no resubir una pareja de damas o no atreverse a pagar con A-high para cazar un farol. Tampoco suele jugar de forma agresiva sus proyectos. Esta táctica no suele funcionar, ya que el poker es un juego que requiere un cierto grado de agresividad y una nula aversión al riesgo. Los jugadores profesionales nunca se dedicarán a este tipo de juego, ellos prefieren un juego con una varianza más alta, ya que esa es la forma más rentable de jugar.
3-. ‘Subí para conseguir que se tirase’:
Podría parecer que esta frase tiene cierto sentido, sin embargo, pierde cualquier atisbo de sensatez cuando nos damos cuenta de lo que realmente significa para el tipo de jugadores recreacionales que la dicen. No se trata de conseguir derribar a un rival cuando el jugador tiene una mano mediocre pero sabe que sus adversarios no podrán aguantar una resubida debido a lo cargada que está la mesa, si no que se trata de resubir buenas manos con la intención de que la acción finalice lo antes posible ante el miedo de acabar perdiendo un buen bote. Por ejemplo: supongamos que el board en
4-. ‘La próxima vez te pagaré, sé que solo me estás robando’:
Esta frase tiene tras de sí un hecho tan significativo como real: los jugadores recreacionales consideran como un axioma todo aquello que ha ocurrido en unas pocas manos de poker, sin tener en cuenta que son necesarias miles de manos para poder obtener patrones o secuencias con cierto grado de credibilidad. Esto los lleva a comenter errores a la hora de pagar o retirarse, algo que suma estrés a su situación, funcionando como el detonante de un bucle que tiene muchas probabilidades de acabar con todo su dinero.
