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Crónica XI. Terminó la fiesta

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Sí­, por fin estamos haciendo las maletas y mentalizados para afrontar un dí­a de taxis, vuelos y esperas. Más de 24 horas dando tumbos por este mundo. Álvaro tiene la suerte de quedarse en Madrid, pero Pac8 tiene que desplazarse a Vigo y yo a Alicante. Llegamos a Barajas desde Dallas a las 9.55 del dí­a 18 de julio. Antiguamente era el dí­a en que se recibí­a la paga extra de vacaciones. Nos vendrí­a bastante bien.

La casualidad ha querido que Kaveson esté por Madrid y seguramente comeré con él y pretendo coger el mismo tren de vuelta a Alicante. Hablaremos de historia, porque de póquer ando un poco saturado. Ni de coña, imagino que estará ansioso por escuchar la aventura de las WSOP. Aún así­ organizaremos una comida con jugadores de Alicante para cambiar impresiones.

Tenemos ganas de llegar. Echamos de menos unos simples huevos fritos, una tortilla de patatas o algún guiso de la mmamma. Arrocito, jamón der gí¼eno, ummm, la boca agua. Anoche Julio Doce «tule» comentaba que May y él se iban a meter una mariscada entre pecho y espalda de las que dejan sin sentido.

Precisamente anoche acabamos a cuatro patas celebrando el éxito de Leo Margets y la despedida de Las Vegas. Ya he comentado hasta la saciedad que hemos vivido en primera persona un momento histórico para el póquer español y que el grupo de españoles hemos demostrado una camaraderí­a y complicidad indescriptible.

Lista de asistentes: Leo, Luigy y Pablo Ubierna, Isma, Flacokanu, Julio Doce, May, *********, Iván del blog de PokerStars, Jairo, Pac8, Tizona, Gabri, un sin nombre y yo. Empezamos haciendo Spanish Big Bottle (Botellón) en la habitación de Leo. El año que viene tendremos que cambiar al Palazzo o al Venettian, porque las habitaciones son la leche. Este es el sin nombre.

Unas risas, hablar un poco de póquer, como no, y nos fuimos a buscar acción por los garitos de Las Vegas. Lo primero que hicimos, como buenos gamblers, fue jugarnos un pellizco en la ruleta al 27. Ya os podéis imaginar lo que pasó.

Tras ir a los lugares de copas del Palazzo y del Venetian y comprobar que no estaba ni canete, acabamos en el Rock House. Si es que la cabra tira al monte. Muchos de los que habéis estado en Las Vegas en los últimos meses reconoceréis el lugar ¿A qué se os saltan los lagrimones?

No, la verdad es que no nos lo pasamos nada bien. La ocasión se lo merecí­a ¿No? En el Rock House se nos unió un grupo de burgaleses a los que no importó tomarse unas copillas con nosotros. Incluso a algunos nos conocí­an, vaya por Dios. Cuando ya amanecí­a nos fuimos despidiendo deseando volver a vernos en algún torneillo por España. En caso contrario, nos volveremos a ver dentro de un año.

Antes de todo esto, Pac8, Tizona y yo nos fuimos a comer a un sitio «cercano» al Flamingo. Según Jairo el sitio estaba muy bien. Se trata de un Casino de tercera regional y encima nos equivocamos de Restaurante y nos metimos en un BBQ. No comimos del todo mal y decidimos no enviarle a Jairo un par de colombianos para hacerle una corbata. Eso sí­, el paseo que nos pegamos casi impide que salgamos por la noche. Ahí­ va un resumen de los mejores momentos.

Habitací­on 25162, Hotel Flamingo, Las Vegas (Nevada). 16 de julio 2009.

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