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Crónica del WHUP de Barcelona

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Muchas gracias a todos por vuestro apoyo.

Ya estoy de vuelta de una semana muy intensa que empezó muy mal y que acaba de una manera increí­ble.

Os cuento un poco mis experiencias, de las que espero podáis sacar alguna enseñanza como yo lo he hecho.

Llegué a Barcelona el domingo, ya que en el sorteo del campeonato mundial de heads up me tocó jugar en el primer turno. Aunque mi especialidad en el Póquer es justamente el heads up, nunca los habí­a jugado en vivo, por lo que me perjudicó jugar en el primer turno, ya que no pude ver partidas anteriores y amoldarme a la estructura del torneo. Me tocó un irlandés que me vapuleo soberanamente. No tengo nada que decir en mi defensa o a mi favor, estuve a su merced toda la partida, no me dejó reaccionar en ningún momento, podrí­a decir que fue una partida para olvidar, pero voy a hacer justamente lo contrario, no voy a olvidarme de esta partida y ya he sacado una interesante conclusión. Crees que juegas muy bien a algo, cuando te encuentras con alguien que te supera y te das cuenta de que no sabes nada. Si eso me puede pasar a mí­, que llevo en esto diez años, fijaos en lo que le puede pasar a alguien que está empezando.

Y eso es justamente lo que le pasó a nuestro compañero de equipo Óscar «la púa» Blanco. Su especialidad, las partidas de Omaha con lí­mites altos. Una mezcla de muy mala suerte, y de rivales muy fuertes, le hacen perder toda su banca. A pesar de que tenemos muy estudiado el bankroll necesario para este tipo de partidas, nos encontramos con nuestro jugador desbancado, y tengo que decirle que pare de jugar. Si me hubiesen preguntado antes de ir a Barcelona si consideraba que los 30.000 € que llevábamos podí­an ser insuficientes, hubiese dicho tajantemente que eran más que de sobra, pues ya nos veis, pelados como ratas el miércoles.

Con Gonzalo en Tailandia y sin un duro en el bolsillo, tenemos que tirar de tarjetas para poder seguir jugando los torneos, ya que no quiero mover saldos de Internet sin estar Gonzalo en Madrid. Afortunadamente nuestro amigo Pakito de Madrid nos echa una mano y nos presta 5.000 €, que son los que nos permiten jugar el torneo de 2.000 €, también gracias al hecho de que Santi Terrazas gana su inscripción en el satélite del viernes.

Daros cuenta de que cuando habéis empezado a leer este artí­culo, parecí­a que iba a ser la crónica de un gran triunfo, y de momento está siendo la crónica de un gran fracaso. Con esto quiero acallar a quienes nos critican de triunfalistas y de exagerar nuestros éxitos. Como estáis viendo también contamos nuestros fracasos, lo que pasa es que, gracias a Dios, no tenemos muchos que contar. En la situación en la que nos encontrábamos cualquier persona sensata hubiese hecho las maletas y se hubiese vuelto a Madrid, reconozco que la idea se me pasó por la cabeza, pero ahí­ es donde está la profesionalidad. Sabemos que lo que está ocurriendo no es normal, que es una desviación de suerte y que más tarde o más temprano tenemos que hacer algo digno de mención, por lo que le echamos narices y continuamos como si nada hubiese pasado.

¿Qué es lo que está fallando? Evidentemente la mala racha de Púa, junto con los desastrosos resultados de los torneos, parecen los culpables de esta situación, pero el único responsable soy yo, que en definitiva soy el capitán del equipo, y quien deberí­a haber previsto todo esto. Pero como de todo se aprende, en futuros torneos de este estilo, voy a plantear a Gonzalo que nos olvidemos del cash-game, y que solo juguemos los torneos, lo cual también nos dará la posibilidad de pasear un poco por la ciudad y hacer algo de turismo, lo que es positivo para mantener la mente despierta. En Barcelona no hemos hecho nada de esto, no hemos salido del casino más que para dormir, y ni siquiera hemos ido a visitar La Sagrada Familia o el Parque Guell. Esto, además de ser una pena, es malo para nuestro rendimiento en las mesas.

Bueno, ya está bien de desgracias, vamos a por lo positivo. Lo primero que quiero hacer es felicitar al Casino de Barcelona y a los organizadores del torneo por lo bien que han hecho todo. Como siempre que voy a Cataluña, nos han tratado estupendamente y nos hemos sentido como en casa.

El evento principal, como ya sabéis, era el campeonato del mundo de Heads up, que es el juego cara a cara, donde se juega Hold’em NL entre solo dos jugadores. Empezamos 128 jugadores de todo el mundo. Habí­a muchas caras conocidas, y pude volver a ver a nuestro amigo Juan Carlos Mortensen, que fue ganador de las World series en 2001. Ya os he comentado que mi actuación fue penosa, la de Oscar no fue mucho mejor, y todas las esperanzas de nuestro equipo recayeron en Santi, quien en octavos de final cayó ante un alemán que era manifiestamente inferior a Santi. De hecho Santi le tuvo acorralado toda la partida, incluso tuvo dos «bolas de partido» en dos all in con más fichas Santi que el alemán, en el primero Santi tenia AK y el alemán 22, y no vino ni A ni K, lo cual es razonable, puesto que son jugadas cercanas al 50% para cada uno. Pero la jugada clave fue el otro all in, donde el alemán envida all in con menos fichas que Santi, después del flop, y Santi lleva escalera servida. Santi con 76, ha completado su ciega pequeña, y el alemán ha pasado, el flop, sencillamente magnifico, 8,9,10, y el alemán envida con J, es decir un semi farol ya que lleva escalera a dos puntas. Santi da un salto de alegrí­a cuando el alemán envida. La cuarta carta no dice nada, pero la quinta es una demoledora Q que da al alemán escalera mayor. En ese momento el alemán se pone por encima de Santi, y viéndose inferior opta por no jugar, y limitarse a tirarse o a subir all in. La decisión del alemán es la correcta. En el posteo Santi le domina claramente, por lo que no puede dejar a Santi hacer, tiene que evitar el juego. Santi no puede ver los all in del alemán, ya que no le entran cartas para hacerlo, y poco a poco va perdiendo fichas, hasta que en uno de los múltiples all in Santi ve con KQ, el alemán tiene AJ, y el flop es J, 10 y no recuerdo que otra carta. Santi tiene varios outs. Le valen, A,K,Q y 9, pero el alemán estaba de suerte, y ninguna de estas cartas apareció acabándose así­ la participación del equipo de Los Pelayos en el mundial, con un premio de 5.000 € que nos sabe a muy poco.

Pero la tristeza que provoca la eliminación de Santi se vuelve en esperanza cuando vemos que Isaac Mayolas, un excelente jugador catalán, a quien conozco de los torneos en que hemos coincidido en Barcelona y Peralada, ha ganado su partida y se enfrentará al alemán en cuartos de final. El alemán no va a seguir teniendo suerte toda la vida, por lo que veo con claridad a Isaac en semifinales. Tanta es mi confianza que apuesto con mi dinero en Ladbrokes a favor de Isaac, que paga 10 por uno. Fijaos que habiendo 8 jugadores, Isaac es el que tiene un pago mayor, lo cual demuestra que los bookmakers de Ladbrokes saben que poca gente va a apostar por un español. Estoy seguro que a raí­z de los éxitos cosechados el domingo, va a cambiar, y mucho, la percepción que de los jugadores españoles se tiene por ahí­ fuera.

Por supuesto, Isaac se merienda rápidamente al alemán y se enfrenta en la semifinal a una jugadora holandesa de origen oriental, que venia acompañada de sus dos hijas que eran tan guapas que era difí­cil determinar quien era la más guapa de las dos. La jugadora holandesa le duró a Isaac solo 5 manos, y en la final se enfrentó a Paul Jackson, derrotándole y quedando ¡campeón del mundo!. Podéis obtener más información en www.revistapoquer.com, que ha hecho un seguimiento espectacular de todo el torneo que merece el mayor de los elogios. ¡Que bien se están haciendo las cosas en España!.

A lo largo de toda la semana se fueron celebrando torneos multimesa de las diferentes variedades de Póquer. En el del domingo 21 Santi consigue un 14º puesto, que no llega ni a cubrir la entrada pagada por los tres, en el del Martes 23, yo me quedo en puertas de entrar en premios con un vigésimo puesto, después de haber sido chip leader durante las primeras cinco horas del torneo. En un torneo no solo hay que tener suerte, también es necesario que esta aparezca en el momento oportuno, yo ligué todo en el primer y segundo nivel, ganado un montón de manos de limite bajo, y a partir de ahí­ ya no vi carta.

El Sábado 27 se juega el más grande de los torneos con una entrada de 2.100 €. Lo juega menos gente que los anteriores, lo cual es lógico teniendo en cuenta el precio de la inscripción. Empezamos 116 jugadores, pero entre ellos estaba toda la plana mayor de jugadores europeos. Al poco de empezar me dan 10,10 y el flop es 10, J, K. Un crí­o barbilampiño, me pega un poco, yo le subo, y se me revuelve all in. Llevo toda la semana soportando que estos vikingos me estén haciendo all in todo el rato, y ya estoy hasta las narices. Se que no tiene Q9, porque ha subido preflop, pero puede ser que tenga AQ, JJ o KK, y entonces me tiene frito. Pero también puede llevar AK, KJ, KQ, QJ, o vete túa saber, y entonces el que lo tengo frito soy yo. Me lo pienso bastante y estoy a punto de tirar mi trucha, pero al final me atrevo a ver, y resulta que lleva AQ, ¡ya la hemos cagado!, ahora bien, dentro de lo malo, por lo menos tengo escape, cosa que no hubiese ocurrido si él llega a llevar JJ o KK. Afortunadamente en el river se dobla la J, y ligo full. Con lo que doblo mi pila inicial y el torneo se empieza a poner bien. Fijaos que si pierdo esta mano, me voy a hacer puñetas y termino el torneo de los últimos. Esto es lo que nos lleva pasando toda la semana, pero esta vez la suerte se ha acordado de nosotros.

Con la tranquilidad que da ir a doble media, y sabiendo que queda mucho torneo me dedico a conservar mis fichas y juego semi-tight, (yo tight no sé jugar), pero muy agresivo cuando entro en juego. Esto me permite mantener mi ventaja durante las 5 primeras horas, aun ligando poco. Lo bueno es que no me están dando ningún palo. A las 11 de la noche mi situación es peor. Llevamos siete horas de torneo, y estoy al 120% del average. No hay que ponerse nervioso, ya que con las fichas que tengo me puedo asegurar casi una plaza en premios, pero yo no quiero una plaza en premios, especialmente con la semanita que llevamos, yo quiero ganar el torneo, por lo que decido que voy a esperar una buena mano para ir a por todas. En ese momento Carmen es chip leader indiscutible con una barbaridad de fichas. Le comento a alguien que si yo tuviese las fichas que tenia Carmen, iba a amargarles la noche a mis compañeros de mesa. Esto ocurrirí­a poco después.

Se rompe la quinta mesa, ya solo quedan cuatro, y viene a mi mesa un hindúcon muchas fichas. Veo que le gusta robar, y que es muy agresivo. Me entra AK suited, estando en ciego. Naturalmente el hindúme ataca, me quedo al veo, porque espero sorprenderle si sale A o K. El flop, no me ayuda, todo cartas bajas, un así­ le quito la voz, y pego unos 7.000, me replica subiéndome a 20.000, ¡ya estamos otra vez!, de manera inmediata digo all in, y él se tira. Como decí­a mi querido señor Sanz, ¡No se puede ir a robar a la cárcel!. El palo que le acabo de pegar al hindúme ha puesto de nuevo bastante por encima de la media. Empiezo a jugar más agresivo y veo que el hindúme tiene ganas. Juego con J 10, y el flop sale J, 10, y una pequeña, esta es la mí­a, voy a por el hindú. Le pego, me ve, sale otra carta baja, paso mostrándole mi «debilidad», y tal y como habí­a previsto, se lanza al ataque, ¡ya ha picado!. No recuerdo si fue en esa mano o fue en otra donde me lo cargue definitivamente, pero la cosa es que al final al hindúlo mande fuera. Ahora ya tengo el doble de average, unas 120.000 fichas, y estamos a punto de entrar en premios y que queden solo dos mesas. Ya llevo un rato haciéndoles la vida imposible a los que están en mi mesa, solo respetando a Manuel, que está a mi izquierda y que casi no tiene fichas. A Manuel no le puteo, incluso le dejo llevarse mi ciego pequeño. Esto ya no es sólo sentido patrio, ahora le estoy ayudando yo, quien sabe si después él me puede ayudar a mí­.

En esto se sienta en la mesa, a mi derecha, Rob Hollink, con unas 130.000 fichas. Pienso, «oye tí­o que la más guapa de la fiesta aquí­ soy yo», ¿qué es esto de que vaya a haber uno con más fichas que yo?. Tengo que ponerle a este al orden rápidamente.
Efectivamente le pego unos cuantos palos, algunos de farol, y hago que su pila baje y la mí­a suba. Ahora ya no hay peligro con este, vuelvo a dominar la mesa y puedo seguir robando ciegas.

Quedamos unos 14 jugadores y viene la jugada que creo que me ha hecho ganar el torneo. Me dan 9, 10, siendo ciego grande, ¡me encantan los conectores!, esto no me lo pierdo aunque uno me haya subido, el flop es 8,9,Q, no está mal, tengo segunda pareja y proyecto de escalera, aunque sé que voy perdiendo ya que el que está en la mano contra mi es muy tight, incluso yo pensé que se habí­a ido, porque lleva sin abrir la boca como media hora. Si ha subido antes del flop, estando under the gun, es que tiene un bombazo, pero yo querí­a ver el flop. Ahora hay que pegar, si me replica me tiro, si no lo hace a ver si viene la J, el 9, o el 10, (este menos), y si no sale hay que dejarlo. Le pego, y no me replica, y aparece la J, ¡OLE, tengo una escalera, le voy a fundir los plomos!. Le pego lo mismo que antes, quiero que parezca un farol, estoy casi seguro que se va a tirar, pero me ve. Caramba, este puede llevar QQ o JJ, y va a por full. Hay proyecto de picas, pero no creo que vaya por ahí­. Pero una cosa es segura, no tiene K 10, porque un tí­o tight con lo que ya hay en el pot se conforma, y no me va a dejar comprar a mi el full o el color, si lleva K 10 me hace all in, ahora a esperar que no se doble carta ni salga pica. El river no dice nada, por lo que estoy seguro de llevar jugada máxima. Si él no lleva escalera se va a tirar ante cualquier cantidad que yo pegue, asi que me voy a pasar a ver si hace alguna tonterí­a. Paso y el pega 20.000, yo inmediatamente all in, y él se pone a pensar, esta claro que lleva 10 10. A todo esto, después de esta mano viene un break, y los de la otra mesa ya han acabado su mano, y están viendo la nuestra, el mí­o sigue pensando, se levanta, se va a ver las pilas de fichas de la otra mesa, se tira un montón de tiempo pensando de nuevo. Ya tengo claro que al final va a acabar yendo y que vamos a empatar. Pero voy a aprovechar a generar un poco de miedo escénico y a presentarme a los de la otra mesa. Mientras que este sigue pensando, yo estoy sentado tranquilo charlando con los españoles que me están mirando, y veo una camarera al otro lado de la mesa, le pido un Gin-tonic en voz alta, a pesar de que todaví­a me queda en el que tengo. Quiero dar la imagen de que estoy de cachondeo. Al final el tí­o ve y cuando le enseño el 9 10 da un suspiro de alivio porque se veí­a fuera del torneo. En ese momento le digo en voz alta en ingles, «en esta mano no hemos ganado fichas, pero ¿a que nos hemos divertido?, ¿no estás de acuerdo?. Esto es lo que más me gusta a mi del Póquer». Se rí­en todos menos él. Incluidos los organizadores. Acabo de dejar claro a todo el mundo que soy peligrosí­simo, porque en la fase final de un torneo, lo más peligroso que te puedes encontrar es un chip leader con ganas de guasa. Si supiesen la semanita que llevamos y lo importante que es para mi llegar arriba en este torneo todo el mundo irí­a a por mi, pero ahora he conseguido que nadie se atreva a atacarme con menos de AA, y esto es valido también para la mesa final del dí­a siguiente.

A partir de ese momento todo fue coser y cantar. Lo resumen muy bien en revistapoquer:

• Diego Pradera arrasa y es chip lí­der
28 de Mayo de 2006 02:28:07

El popular Diego Pradera, del equipo de Los Pelayos y viejo conocido por todos los clásicos del Póquer español, con su estilo loose-agresivo, es lí­der del 2.000€ No Limit Hold’em con alrededor de 220.000 fichas sobre el 1.160.000 total. Tiene a todos sus rivales desconcertados y no para de incrementar su stack mano tras mano. Margarita González, Manuel Cubero y Carmen Dí­az están con la media. Quedan 11 jugadores, en cuanto sean sólo 9 la competición se parará y tendremos mesa final, que comenzará mañana a las 15 horas. Podemos ir diciendo ya, pase lo que pase mañana en este torneo y en la final del World Heads Up POker Championship, que el papel realizado por nuestra «Armada» ha sido, sencillamente, sobresaliente.

Poco antes de las tres de la mañana, con 11 horas de torneo encima, me entra QJ, Hollink me arrea, y yo le subo, el flop, espectacular, 10, J, Q. Hollink me envida all in, y malo será que lleve AK, aunque es posible, pero hay que ver. Le veo, y solo lleva 10 8. Necesita un 9 o un 10 para ganarme, y afortunadamente no salió ninguna de las 6 cartas. Ya estamos en mesa final.

La mesa final empieza a las tres y media del domingo, yo tengo 341.000 fichas de un total de 1.160.000, a ver como se me escapan. Aun así­ propongo pactar y no jugar la mesa final. Rápidamente un extranjero dice que no. ¡Están muy seguros estos giris de que nos van a pelar a los españoles!. Bueno pues juguemos. Yo a lo mí­o de bandolero de Sierra Morena.

En esto del robo estoy cuando subo 25.000 con J 8 de corazones, el que no habí­a querido pactar, un suizo, me replica all in con sus 55.000 fichas. ¡Este tí­o está empeñado en llevarme la contrarí­a!. Seguro que lleva mejores cartas que yo, pero solo tengo que poner 30.000, contra un pot de casi 120.000, es un cuatro por uno, y tengo muchas fichas. Habrá que ver. El tí­o cuando ve mi J8, se troncha de la risa, él lleva JJ, a ver como me escapo. En el flop salen dos corazones, se le quita la sonrisa, en el turn, otro corazón, el tí­o da un brinco, y por si acaso le queda alguna duda, el river también es de corazones. Le doy la mano deportivamente y cí­nicamente digo a la mesa, alguien más que no quiera pactar, a lo que Manuel responde; «porque ese va a ser el próximo». Bien ya hemos hecho el chiste, pero hay que seguir jugando. Yo tengo ya más de 400.000 fichas, puedo empezar a dirigir el torneo. Me doy cuenta de que será un éxito sin precedentes para el Póquer español que quedásemos los cuatros españoles, y además, ya sé que ellos si querrán pactar. A por los extranjeros. El que más me preocupa es Christer Johansson, que se acaba de doblar a costa mí­a con un póquer de J, ya que está después de Carmen, y antes de Marga y Manuel, hay que ir a por él. No le dejo robar un solo ciego, cada vez que está último yo me adelanto haciendo una fuerte subida, y él se tiene que retirar.

La pila más grande después de la mí­a la tiene el ingles Swart Rutter que está a mi derecha. Siendo yo ciego grande se tira toda la mesa, (está la cosa como para robarme ciegos a mí­), y el inglés iguala el ciego pequeño. Yo tengo A7, y por primera vez en toda la mesa final no subo. Quiero buscar el factor sorpresa si sale el A. El flop A,2,3, el inglés me arrea, me quedo pensando y voy. Sale el 6 que da color de diamantes, el inglés vuelve a pegar. No creo que tenga el A, me extrañarí­a mucho que tuviese 45, y malo será que lleve color. Solo le veo, tampoco está la cosa para hacer el loco. El river es otro A, ya si que serí­a milagroso que él tenga alguno, se pasa y yo también, puesto que si pego solo va a verme para ganarme. Efectivamente el solo tiene un triste 93, con lo que gano un montón de fichas, y algo mucho más importante, acabo de eliminar mi mayor peligro, ya que a Johansson le tengo controlado.

Así­ fuimos siguiendo hasta que nos cargamos a todos los extranjeros. El último fue Johansson. En ese momento propongo pactar entre los españoles lo cual aceptan inmediatamente Carmen y Marga, y después de pensarlo un poco también Manuel. No tení­a ningún sentido pelear entre los españoles y empañar tan tremendo éxito del Póquer español.

Bueno, pues como veis un gran éxito del Póquer español, que serí­a superado cinco horas después cuando Isaac gana el CAMPEONATO DEL MUNDO DE HEADS UP. ¿Qué estarán pensando los extranjeros?

Diego Pradera

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