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Confesiones de los High Rollers: Adrián Mateos y Nick Petrangelo diseccionan a la élite

Dos de los más destacados protagonistas de l circuito de High Rollers a ambos lados del Atlántico han respondido a preguntas muy similares a raíz de sus recientes éxitos. El retrato del circuito que surge de sus respuestas es intrigante.

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Esta pasada semana hemos podido leer una frase muy similar a dos de los mejores jugadores del mundo, Adrián Mateos y Nick Petrangelo.

«Hay 20 jugadores en el mundo que juegan muy, muy, muy bien, y cualquiera de ellos puede coger la racha buena«, le confesaba Petrangelo a Julio Rodríguez para Card Player. «Si quieres competir en los Super High Rollers, tienes que estar entre los 20 o 30 mejores jugadores del planeta«, remataba Adrián en una entrevista para Pokernews en Praga.

Hay mucha mística que rodea a los High Rollers. Los tiempos han cambiado. Ya no hay tantos jugadores como antes, que pudieran saltar a un 25k$ dependiendo de si se jugaba cerca de su casa o la bolsa había subido ese mes. Tampoco existen estrategias mágicas, como en la prehistoria de los solvers, cuando un par de cerebritos podían desentrañar secretos desconocidos para la mayoría y montar una cuadra de seis o siete amigos con los que viajar por el mundo pelando a los regs.

Muchos de los jugadores asiduos de estos torneos tienen un nivel de juego altísimo, y han pasado una dura criba durante los dos años de pandemia, antes de reencontrase en los casinos en 2022. Pero no es una élite intocable, y eso es algo que tiene muy en cuenta Adri.

«Hemos visto algunas nuevas caras en los dos últimos años. Hemos jugado un montón online y hay nuevos jugadores que han ganado muchísimo en esas mesas y vienen ahora al vivo. Alguno de los que jugaban hace dos años han pasado malos tiempos en el online y se han marchado. Así es como funciona la economía del poker, algunas caras cambian, otras no«.

La fórmula para no quedarse atrás está a la vista de todos. A Adri no le importa repetirlo cada vez que le preguntan.

«Debo ser responsable, Intento mantenerme en la cima. Juego mucho y estudio mucho. Es la única manera que hay para seguir jugando el circuito de High Rollers… No me importa meterle las horas que sean, porque todavía me encanta el póker. Me gustan los retos«.

«Todavía sigo las mismas rutinas«, abunda Petrangelo, «pongo tanto esfuerzo y trabajo fuera de las mesas como dentro«.

Pero , desde fuera, a los aficionados nos gusta pensar que el videojuego de los High Rollers tiene jefes finales. ¿Quién es el mejor jugador del mundo?

¿Addamo, quizá?¿Tiene lo necesario Imsirovic para desbancarle? Para Petrangelo, la respuesta no es nunca un nombre concreto.

«La inercia es real. Si te van bien las cosas, te llenas de confianza. Y la confianza es importante cuando estás tratando de encontrar la decisión correcta en un ambiente de alta presión, en situaciones muy complicadas.

«Me siento más cómodo diciendo algo así ahora que yo también estoy pasando por una buena racha. No creo que esté jugando mejor que antes, necesariamente, y creo que aquellos jugadores que quieren hacer ver otra cosa, son irritantes«.

En realidad, la parte psicológica del juego es muy importante. Por raro que nos pueda parecer, los jugadores de High Rollers también sufren inseguridades, y la competencia que hay para no quedarse rezagado del grupo de 20-30 jugadores que pueden sobrevivir en este entorno es muy alta.

«Algunos nos llaman robots», dice Adri, «pero no es justo, porque no lo somos. Solo somos muy buenos y estudiamos muchísimo, y ahí se queda la cosa

Petrangelo desvela algo más de esos fantasmas que acechan a los High Rollers, jugadores que siempre están frente a los objetivos de las cámaras y son escrutados constantemente por sus rivales y por los aficionados.

«Ves a alguno que gana un torneo y en lo único que puede pensar es en una mano en la que la pueden haber cagado en mesa de cuatro. Parece una locura, pero es así.

Mandan mensajes de texto a todo el mundo, intentando hallar si la jugada fue buena o no. Cualquiera pensaría que deberían estar de relax, después de haber ganado, pero están preocupados de verdad, porque temen que ese error pueda tener un coste muy alto en el futuro«.

Ese es el mundo de los High Rollers, una constante persecución de la perfección inalcanzable, en la que nadie quiere quedarse rezagado.

«Para mí se trata del desafío de mantener este esatus y ser ganador. Solo quiero sentir que soy muy bueno en lo mío«.

Parece que lo eres, Amadi. Y ojalá por muchos años.

VIACardplayer
FuentePokernews
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