Esa es la cantidad a la que ha sido sentenciada la sala de la pica roja, por el juez del estado de Kentucky Thomas Wingate. Así reza la sentencia conocida antes de las celebraciones navideñas, después de considerar probados los fraudes a las leyes antijuego de su estado, durante más de 5 años.
Evidentemente, los recientes compradores de PokerStars, el grupo Amaya, ya se ha apresurado en comunicar su intención de recurrir la sentencia, además de pasarle la «patata caliente» a los vendedores del negocio, hace menos de dos años.
«Amaya tiene la intención de litigar intensamente cualquier responsabilidad que pudiera pedirseen primera instancia, creemos que hay una serie de argumentos jurídicos convincentes que deben tenerse en cuenta», afirman desde Amaya.
Sea como fuere, de momento hay 870 millones de dólares que, según su señoría deberán pasar de la banca de PokerStars a la del estado de Kentucky.
