Aún quedan flecos por cerrar del Black Friday, aquel maldito 15 de abril de 2011 en que el Department of Justice de los EE. UU. acusó a los fundadores de PokerStars, FullTiltPoker y Absolute Poker de haber cometido delitos tan graves como el fraude bancario, el blanqueo de dinero o el juego ilegal y, también, de haber actuado en contra de la legislación vigente en dicho país.
Tras el Viernes Negro, FullTiltPoker y Absolute Poker/Ultimate Bet cerraron, quedándose el dinero que los jugadores tenían en sus cuentas.
Unos años después, los usuarios de FullTiltPoker recuperaron sus respectivos saldos gracias a la compra de la sala por PokerStars, que asumió dicho desembolso. En cambio, Absolute Poker no retornó un solo dólar. Sus propietarios desaparecieron y poco más se supo de ellos.
Pasó el tiempo y cuando nadie confiaba ya en recuperar el dinero de Absolute, el pasado mes de febrero, el cofundador de la sala, Scott Tom, decidió volver de Antigua a los EE. UU. para hacer frente a los cargos del Black Friday.
Tom compareció ante la justicia y fue puesto en libertad con cargos, tras pagar una fianza de medio millón de dólares, quedando pendiente de juicio.
Entonces, el DOJ anunció el inicio de un proceso que llevará a la devolución de los fondos perdidos en Absolute, bajo la dirección de Garden City Group, la empresa que gestionó la devolución del dinero a FTP a los jugadores residentes en los EE. UU.
El culebrón judicial dio un paso más hacia su resolución el pasado 31 de mayo, cuando los abogados de Tom y la Fiscalía llegaron a un acuerdo que le evitará al acusado el mal trago de ir a la cárcel. Tom se declarará culpable y le será impuesta una sustanciosa multa, cuyo montante se hará público cuando la jueza Barbara Moses dicte sentencia el próximo 28 de septiembre.
Mientras todo esto sucede, el plazo para solicitar la devolución del dinero de Absolute ha terminado. Ahora toca esperar que la lenta maquinaria administrativa comience a hacer efectivos los pagos.
