Dicen que el talento en el poker no lo es todo. Como en otras disciplinas de la vida, ese talento debe ir acompañado de esfuerzo y de trabajo. De estudio, de constancia y perseverancia. Y también, a poder ser, de algo de humildad.
Isaac Haxton habló recientemente de eso. Después de muchos años en el mundo del poker, es una voz autorizada. Está en el puesto 23.º de EE. UU en ganancias en torneos en vivo con 9 millones y medio de dólares y lleva desde inicios del año 2007 dando guerra en los circuitos internacionales.
íl sabe como nadie que muchos profesionales se han quedado por el camino por culpa de lo que él definiría como «falta de cabeza». «A lo largo de mi carrera he visto a un montón de gente que va y viene, que no se mantiene. Esto se debe a que su enfoque mental para el juego no es el óptimo».
«Puede ser porque se les vaya la cabeza o porque dilapidó su banca o porque no le salen regularmente las cartas que necesita. Pero no tener la cabeza amueblada afecta para tener éxito como profesional, al menos a largo plazo».
Y si la cabeza no fuese suficiente problema para los jugadores, muchos de ellos tienen que pelearse también con su ego.
«Tener un ego demasiado alto interferirá con su capacidad de aprender. Hará caso omiso de la opinión de otros jugadores e incluso no le permitirá analizar críticamente su juego. Inconscientemente, esas pruebas mostrarán que en realidad no son tan fuertes en la mesa como piensan que son».
El pasado ajedrecista y del mundo de la magia ayudó a Haxton a analizar y enfocar su modo de actuación en las mesas. Sin embargo, reconoce que a veces peca de lo que ahora está criticando. «Efectivamente tener una vida equilibrada no es uno de mis puntos fuertes. El poker me absorbe mucho de mis amigos y mi familia, pero creo que lo llevo bien». Lo primero es reconocerlo.
