Inicio World Series of Poker (WSOP) Brian Rast y Gershon Distenfeld, dos campeones muy especiales para las WSOP

Brian Rast y Gershon Distenfeld, dos campeones muy especiales para las WSOP

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La pasada madrugada, las mesas finales no pararon de sucederse en los salones del Rio. La cuenta de brazaletes en juego en las World Series of Poker llegó hasta cuatro, y algunos de ellos traí­an aparejadas historias muy interesantes, tanto que merecen que nos paremos en ellas algo más de lo habitual.

Vamos, sin más dilación, al Event #51: $3,000 6-Handed No-Limit Hold’em, que además es el único en el que habí­a presencia española asegurada.

Jon Ander Vallinas partí­a en sí¨ptima posición de 42 clasificados, pero nos dio esperanzas de incluso poder mejorar posiciones al hacerse con los mandos de la mesa 401, en la que además de a Matas Cimbolas, procedente del seat draw, los hados hicieron llegar más tarde al uruguayo Francisco Bení­tez.

Tan buenos jugadores no se lo pusieron fácil a Jon, pero lo que empezó a descarrilar su torneo fue una gran lectura que las cartas no supieron recompensar. El irlandés Alex Kolev se intentó salir del guión en un flop dkc4c9 y trasladó toda la responsabilidad de la mano a Jon con un all-in de poco más de 10bb. Jon solo llevaba una gutshot, dqht pero supo calibrar las intenciones del rival y pagó yendo por delante de ctc5. Lástima que el river se empeñara en quitarle la razón con el c3. Obligado al robo y al push directo, Jon fue a dar contra el israelí­ Uri Reichtesntein, que le echó del torneo en una mano tí­pica en su situación, push con KQ y call con AJ.

En el siguiente chipcount que hicieron los reporteros de Pokernews, Brian Rast arrojó un más que saludable stack de 80bb, que le poní­a lí­der.

Brian Rast es un jugador que en su apogeo vio su nombre lanzado a las discusiones sobre quién era el mejor jugador de póker del mundo. Los aficionados apoyaban la moción al verle ganar premios millonarios durante siete temporadas consecutivas, de 2011 a 2017, con el colofón de su sonado triunfo en la Super High Roller de 2015, dotado con un premio de 7.525.000$. Los pros no se atreví­an a argumentar en su contra, hartos de perder dinero contra él en cualquier formato en las partidas privadas de cash.

Pero Rast desapareció del mapa, casi de manera literal. Entre diciembre de 2018 y julio de 2020 no fue capaz de añadir ni una sola lí­nea a su Hendon Mob. La sequí­a se rompió por su inusitada actividad online durante las WSOP 2020, tanto las de WSOP.com como las de GGPoker, pero la cantidad sobrepasó con mucho a la calidad, y de todas sus cajas la más meritoria fue un 26º puesto.

Aparte de un par de buenas partidas en los High Rollers del Wynn a finales de 2020, estas WSOP son el primer esfuerzo serio de Rast por volver a la primera lí­nea de batalla, un esfuerzo consciente que deriva de una fecha muy especial que se aproxima en el calendario.

«Dentro de un par de semanas cumpliré 40 años y tengo en mente entrar en el Salón de la Fama del Póker. Creo que tengo derecho. He jugado las partidas de cash más importantes del mundo durante más de una década y también he hecho mucho en torneos. No creo que haya demasiada gente que pueda decir lo mismo. Querí­a volver aquí­ este año a las WSOP y demostrarme a mí­ mismo que todaví­a puedo jugar un gran póker y estar cerca y disfrutarlo y, con suerte, añadir más pulseras aún.

Las cosas han cambiado en mi vida. Desde el COVID, nunca habí­a jugado menos al póker en mi carrera. Así­ que volver a esta WSOP es… como un desafí­o. Jugar estas WSOP tiene más que ver con el espí­ritu competitivo que con otra cosa«.

Y menudo espí­ritu competitivo. Qué recital. Tres fieras como Cimbolas, Bení­tez y Nick Yunis se dieron relevos intentando amenazar el liderazgo de Rast, pero todos sus ataques fueron rechazados y tuvieron que ir pasando por el aro. Rast echó al chileno en cuarto lugar y se quedó virtualmente solo, con 37M de puntos y los veteranos John Gallagher y Tuan Phan buscando un digno final a su torneo con 4M por cabeza.

La otra gran historia del dí­a fue la victoria de Gershon Distenfeld en el Event #48: $1,500 Shootout No-Limit Hold’em.

El año pasado, las WSOP no calibraron bien la decisión de desligitimar las WSOP Online con un torneo hí­brido en vivo en diciembre, y hubo mucho alboroto sobre el tema en los foros pokerí­sticos.

A la organización le llovió maná del cielo con el acceso de Distenfeld a la mesa final de la parte doméstica del cuadro, la que se jugó en WSOP. com. Por fortuna para él y para su esposa Aviva, su situación financiera ha dejado de ser una preocupación para ellos desde hace mucho tiempo, y en la previa de la final declaró que todas sus ganancias iban a ser repartidas entre diversas iniciativas benéficas.

La filantropí­a de los jugadores recreacionales siempre eleva la temperatura en los corazones de los aficionados, aunque el alcance de la obra de Distenfeld se viera limitado por su octavo puesto en la final local. Cuando Damián Salas llegó al Rio para hacerse con el Main Event, Distenfeld era ya pasado.

Este año, el altavoz que ha encontrado este nuevo Robin Hood de las WSOP es mucho mayor. Distenfeld ha repetido su intención de donar todo el premio, y la victoria en el Shootout le ha brindado la plataforma que buscaba para retar a la comunidad del póker a ser más generosa con los premios de este gran festival, y este tipo de iniciativas siempre dotan de más humanidad a ese entorno tan competitivo que tanto echaba de menos Brian Rast.

De entrada, ya sospechábamos que iba a ser fácil hilar una historia cualquiera que fuera el resultado en el Event #49: $10,000 No-Limit 2-7 Single Draw Championship.

Casi todos los jugadores que quedaban en la mesa final podrí­a tener su capí­tulo en la historia de las WSOP. Al final no fue ni el primero de los muchos brazaletes que le esperan a Jake Schwartz, ni el cuarto de Benny Glaser, ni el séptimo de Daniel Negreanu, ni el de la consagración de ninguno de los campeones europeos Julien Martini o Johannes Becker en un Championship de las WSOP.

Resultó ser el cuarto del veterano Farzad Bonyadi, que no cataba el oro en el Rio desde un ya lejano 2005.

Por cierto, este torneo ha sido el primero del festival que ha batido el field de su homónimo de la edición de 2019. ¿Señal de que conforme nos acercamos al Main Event se está empezando a reunir más gente en las WSOP?¿Habrá sorpresa más que agradable con el field del ME?

La joya más modesta de la noche, la única que ha caí­do en un héroe del todo anónimo, ha sido la que se ha entregado al campeón del Event #50: $600 No-Limit Hold’em/Pot-Limit Omaha.

Darrin Wright es un jugador recreacional de Chicago, que fue creyendo en sí­ mismo cada vez más y más a medida que iba eliminando jugadores. Y según sus propias cuentas, han sido un montón.

La memoria de las WSOP se escribe tanto con las gestas de los más grandes jugadores como con los sueños de los más modestos.

Con este, se cierra un cuarteto de resultados enormemente satisfactorios en el Rio, que cada vez está más impregnado con la atmósfera del inminente Main Event.

Seguirán surgiendo historias de sus salones, y las seguiremos recopilando para ti. Las WSOP siempre se disfrutan, aunque sea a un océano de distancia.

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