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Mercier vs. Ivey: dos virtuosos de los niveles de pensamiento

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Hoy voy a comentaros una mano de cash que aunque a simple vista puede parecer muy sencilla, tiene muchos detalles interesantes, ya que en las decisiones de los jugadores entraron en escena los niveles de pensamiento y la gestión de los umbrales de compromiso. Se jugó en el añorado programa High Stakes Poker de la GSN.

Estaban sentados en una mesa de Texas Hold’em No-Limit Cash, con ciegas de 1.000$/2.000$ ocho súper cracks: Gus Hansen, Antonio Esfandiari, Tom Dwan, Phil Laak, Eli Elezra, Phil Ivey, Jason Mercier y Daniel Negreanu.

Esta es la mano:

Pre-flop

La acción comienza cuando Gus Hansen, algo juguetón, decide subir desde el UTG a 4.200$ con (sí­, con esas, no me he equivocado de cartas; así­ es de travieso el bueno de Gustav). A su izquierda, Tom Dwan se queda con las ganas de entrar en la mano. También se tira el «Mago» Antonio Esfandiari. Phil Laak no se lo piensa: lanza lejos .

Le llega el turno de actuar a Eli Elezra, quien conociendo al «Gran Danés» decide pagar con un «cañón»: . Es un call muy dudoso, ya que queda mucha gente detrás y la posibilidad del squeeze es muy elevada. De todas formas, Elezra conoce la hí­per agresividad de un loose por naturaleza como Hansen y opta por comprar papeletas para la loterí­a en esta partida de deep stacks.

Phil Ivey se apunta a la fiesta pagando también con . Con ellas podrí­a haber hecho un squeeze, pero va a tener posición post-flop sobre Hansen y pescar una trucha en el flop le puede dar mucho valor a sus nueves.

Jason Mercier ve un bote de 15.400$ y decide robarlo o, al menos, generar «dinero muerto», metiendo el squeeze desde la ciega pequeña con en mano. 3Betea a 22.100$, un posteo muy fuerte con la idea de hacer una buena limpieza y de desenmascarar la mano de Hansen. La subida es quizá demasiado fuerte como para representar una premium. Posiblemente hubiese sido más hermético resubir a unos 18.000$.

Daniel Negreanu tira las cartas instantáneamente desde la ciega grande. Hansen hace algo de treatrillo mirando sus cartas antes de lanzarlas hacia el crupier con estilo. Elezra tiene una decisión fácil: folder su trash hand.

Y le llega el turno de actuar a Phil Ivey. Su stack es mayor que el de Mercier, que tiene 207.200$, sumando fichas y billetes. Ivey tiene tres opciones: foldear, pagar o 4betear. Tiene posición sobre su rival, lo que le puede ayudar posteriormente, si quiere flotar o subir en el flop tras la presumible apuesta de continuación de Mercier.

Para decidir si hago o no un call especulativo con posición y una pareja media, yo suelo aplicar la regla del 15. Es decir, multiplico por 15 el tamaño del call (17.900$ en este caso) y si el stack efectivo restante es mayor, pago. No obstante, en determinadas circunstancias puedo bajar del 15 al 12: si el rival es agresivo o sobrevalora manos como overpairs, si el bote es grande, si tengo posición, o si tengo margen para moverme post-flop sin comprometerme.

En este spot, la regla del 15 no se cumple, ya que 15*17.900$ es igual a 268.500$ y a Mercier le quedan tras el squeeze 185.100$. Tampoco se cumple la regla del 12: 17.900$+12 = 214.800. Si dividimos 185.100$ (su resto tras la resubida) por 17.900$ (el call) obtenemos que el múltiplo es de 10,34 (muy justito para la pesca de truchas).

Ivey también tiene la opción de realizar una 4B light de derribo, no comprometida, a unos 55.000$, por ejemplo. En tal caso, si Mercier le paga, le puede poner en un rango muy, muy fuerte, y le queda el recurso de intentar pescar la trucha en el flop. Y si le hace una 5B all-in, puede tirarse tras hacer los cálculos pertinentes.

Analizamos tres posibles rangos de Mercier si hace la 5B all-in:

  • Podrí­a tener QQ+, AKs. Con 99 Ivey tendrí­a un 25,14% de probabilidad media de victoria.
  • Podrí­a tener un rango algo más abierto, como JJ+, AKso, contra el que Ivey tendrí­a un 33,17% de victoria.
  • Y podrí­a tener un rango más loose, como TT+, AQs+, AKo, contra el que los nueves de Ivey ganarí­an un 32,91% de las veces.

Para saber si el call es rentable, el porcentaje medio de victoria debe ser superior al porcentaje de aportación al bote final. Calculamos, por tanto, la aportación al bote final del hipotético call de Ivey. Tendrí­a que poner 152.200$ (207.200$-55.000$) y el bote final (tras su call) serí­a de 425.200$. Por consiguiente, Ivey aportarí­a con su call al bote final un 35,79% del dinero. Como su porcentaje de victoria, incluso en la estimación más loose del rango de Mercier, es inferior a su % de aportación al bote final, si Mercier mete el all-in, Ivey podrí­a tirarse tras hacer su 4B light.

La estimación del rango de Mercier no es nada sencilla. El tamaño de su squeeze podrí­a inducir a pensar a sus oponentes que no tiene una mano tan fuerte como AA o KK. No obstante, ¿y si Mercier está tratando de engañar a sus rivales escondiendo la fuerza real de su mano con tal incremento del posteo?

Tras valorar las tres opciones, Ivey quiere dar espectáculo por la tele y decide pagar. El call está fuera de odds implí­citas para buscar truchas con parejas, lo que podrí­a hacer pensar a Mercier que es un call de juego lento con premium. Esta diabólica opción cuadra muy bien en el call inicial de Ivey a la subida de Hansen. Ivey podrí­a haber hecho este call tan tricky, en espera de un squeeze posterior, conociendo a los jugadores que tení­a detrás (Mercier y Negreanu).

Como vemos, la lectura de niveles de pensamiento dificulta muchí­simo la lectura del rango del rival a ambos contendientes en la mano, introduciendo una variable complicada de cuantificar en el proceso de toma de decisiones.

Post-flop

Volvemos a la acción. Tras el call de Ivey, se forma un bote de 55.000$. El flop añade aún más picante a la situación: .

Es un board bastante apañado para Mercier, que tiene a su favor la iniciativa, la folding equity que pueda generar su apuesta de continuación y 7 outs prácticamente limpios (dado que es muy poco probable que Ivey haya ligado una trucha). Además, tiene proyecto backdoor nuts de color (con lo que podrí­a sumarse otro out más) y tras su acción pre-flop, puede representar perfectamente un rango de TT+.

Mercier realiza una continuation bet de 28.700$ (52,18% del bote), suficiente para evitar que Ivey pueda hacer un movimiento de derribo no comprometido con un raise. Ante Ivey, no necesita postear más fuerte, porque entiende perfectamente que ya no puede subir sin comprometerse con el bote. No obstante, ante un jugador algo peor, quizá hubiese sido más eficaz una c-bet de unos 32.000$, ya que con tal posteo quedarí­a muy claro que cualquier raise posterior serí­a comprometido.

Ivey tiene una overpair débil. No obstante, en lugar de tirarse o de pagar flotando para ver la acción en el turn de su rival (que conociendo a Mercier, será una nueva apuesta, esta vez sí­, comprometida, con mano o sin ella), Ivey decide realizar una subida comprometida a 78.700$. Intenta representar trucha o que ha jugado lento pre-flop una premium suponiendo el squeeze posterior.

Casi todos los jugadores de cash verí­an muchos fantasmas tras el raise comprometido de Ivey. No obstante, Mercier no está en ese grupo… En lugar de tirarse, decidió meter all-in, presuponiendo que tal demostración de fuerza podrí­a tener algo de expectativa sumando a la dudosa folding equity del movimiento, la showdown equity de sus 7-8 outs. Para no enrollarme mucho con los números, os comento que el movimiento de Mercier tení­a EV+ si estimaba que la probabilidad de fold de Ivey era mayor que el 22%.

Ivey tení­a una decisión muy complicada. Debí­a poner 106.400$ para ver la 3B all-in de su oponente. Por tanto, su aportación al bote final iba a ser del 25,02% (106.400/425.200). Tení­a que valorar a qué ganaba: a faroles y semi-faroles, a 88, 66, 55, 44. Y contra qué perdí­a: AA, KK, QQ, JJ, TT, 77, 33, 22. Ivey valoró el rango estimado de su rival y finalmente optó por pagar, considerando que su probabilidad de victoria era superior a ese 25,02%. En el momento de hacer call le dijo: «Si tienes la overpair, me ganas«. Pero Mercier no la tení­a.

El turn fue una «blanca»: . Y el river, otra: la . Ivey terminó llevándose el bote.

La mano fue toda una exhibición de juego con niveles de pensamiento. Contamos hasta cuatro:

  1. ¿Qué cartas tiene el rival?
  2. ¿Qué cartas cree el rival que tengo yo?
  3. ¿Qué cree el rival que yo pienso que él tiene?
  4. ¿Qué puede querer él que yo piense que él tiene?

E incluso pudieron llegar a utilizar el quinto nivel: ¿Qué puedo querer yo que él piense que yo tengo?

Y con esto que parece un trabalenguas me despido, invitándoos a registraros en la Escuela efortuny Poker y a participar en nuestras actividades (cursos, clases y torneos).

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