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La ambición de Hellmuth no tiene límites

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Están a punto de cumplirse 25 años de la mí­tica victoria de Phil Hellmuth en el Main Event de las World Series of Poker. Lo ganó en 1989, con sólo 24 años y ante un jugón como Johnny Chan. Chan llevaba dos tí­tulos seguidos y nadie contaba con la inesperada victoria de este joven desconocido que habí­a nacido para hacer historia.

Tampoco contaba nadie con que su éxito se prolongase en el tiempo de la manera en que lo ha hecho. Pocos jugadores tienen una trayectoria tan constante y plagada de buenos resultados como la de Hellmuth. Muchos le atizaron, por un lado o por otro, pero al final todos han tenido que sucumbir a la evidencia y reconocerle su enorme mérito.

100 cajas, 49 mesas finales y 13 brazaletes son unos números difí­cilmente igualables. Cualquiera se darí­a satisfecho y levantarí­a el pie del acelerador, pero Hellmuth no. ¿13? Mal número si no crece. El de Wisconsin quiere más.

«Quiero ganar otro Main Event y quiero ganar 24 brazaletes. Otra cosa que me gustarí­a es ganar un Main Event del World Poker Tour, en especial el WPT Championship. Hay otros WPT importantes, pero el que quiero es el WPT Championship. Creo que tiene categorí­a de brazalete, incluso un poco más. El resto de WPT no valen tanto como un brazalete, pero también estarí­an bien».

Llegar a 24 brazaletes es complicado, pero si alguien puede conseguirlo es el actual recordman de la competición. Ivey también dijo que iba a ganar 30 brazaletes, pero es ya es más difí­cil de creer. A Hellmuth, además, una de las nuevas normas de este año le viene bien: la del registro tardí­o.

«Creo que es una gran regla porque quieres tener una gran estructura, pero quieres que los jugadores se sienten cuando quieran sentarse. Alguien como Negreanu va a estar a la hora en punto. í‰l ve un montón de dinero que puede recoger antes de que se siente alguien como yo 6 horas más tarde. Pero entonces estará gente como yo, que ha dormido bien y que prefiere empezar cob las ciegas un ooco más altas. Esa es la razón por la que Negreanu jugará 7-8 suited con un stack de 100-200 ciegas y por eso yo no lo haré porque estoy con un stack de 25 ciegas».

Cada uno tiene su estilo y las continuas referencias que hacen el uno al otro hacen saltar chispas. De hecho, Negreanu ha sido siempre uno de los jugadores más crí­ticos con Hellmuth y su supuesta incapacidad para ganar eventos que no fuesen Hold’em.

«Ya no creo que queden muchos detractores. En 2011 logré 3 segundos puestos en eventos qu eno fuesen Hold’em. Fui runner up en el 10.000$ 2-7, en el 10.000$ Seven Card Stud y en el 50.000$ Poker Players Championship 8-Game. Creo que en algún momento de mi vida voy a lograr ganar uno de estos y el 50.000$ Poker Players Championship en particular figura en la parte alta de mi lista de objetivos. En los eventos Hold’em los fields son más numerosos, así­ que creo que que de ahora en adelante voy a ganar más eventos de juegos mixtos que de No Limit Hold’em. Hay cierta ventaja jugando Juegos Mixtos. Simplemente, parece que hay tanta gente que los juega mal que lo único que hay que hacer es jugarlos muchas veces. No me extrañarí­a ganar un evento Stud Eight-or-Better. No me extrañarí­a dos os tres brazaletes Razz. Pot Limit Omaha es una modalidad en la que he trabajado mucho, por lo que también podrí­a ganarlo, pero necesito trabajarlo más, lo mismo que el Seven-Card Stud».

Está claro que los juegos mixtos son uno de sus nuevos objetivos. Eso le harí­a figurar en la historia como un jugador más completo, pero en las WSOP hay un torneo muy especial que tampoco querrá perderse. Se trata del Big One for One Drop.

«Para mí­ es muy importante haber llegado lejos en torneos anteriores para sentirme con ganas de jugar otro torneo. Serí­a una lástima si no me siento motivado cuando llegue el Big One. El año pasado no tení­a ganas de jugar el 111.111$ One Drop High Roller y la gente me decí­a que estaba loca. Hablaré con unos cuantos amigos para asegurarme de que ponen 200.000$, 300.000$ o lo que sea, para sentirme motivado. Es un gran torneo y con mucho tiempo para trabajar el stack antes de la mesa final».

Ha pasado mucho tiempo y ha llegado muy lejos. El Big One for One Drop no es el torneo que necesita su currí­culum, aunque seguro que su bolsillo lo agradece. La historia es lo más importante para esta leyenda viva del poker que ya forma parte del Hall of Fame y que mantiene su ambición intacta.

«Han pasado 25 años… Estoy muy feliz y muy agradecido de estar todaví­a por aquí­, porque no hay nada garantizado para nadie. Si pienso en el grupo de jugadores que solí­amos ser en 1989 no quedan demasiados. Si pienso en el grupo que estaba a mi alrededor en 2004, tampoco quedan muchos. A los 24 años de edad seguramente tení­a la inmadurez de uno de un chico de 19, así­ que parece que no fue hace tanto. Siempre tení­a actitud positiva y la creencia de que podí­a llegar a hacer grandes cosas. A partir de ahí­ empecé a crecer«.

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