La comunidad española del poker estaba tan expectante como inquieta por el trato que se le iba a dar a nuestro juego en el reportaje de Equipo de Investigación, sobre todo, teniendo en mente desastres televisivos anteriores, como los 21 días gambleando de Adela ícar, en la que nos comparaban de forma frívola e incorrecta con los usuarios de juegos de azar como la ruleta o las tragaperras.
Tras ver el programa, no se puede hacer una valoración positiva del mismo, ya que tiene múltiples incorrecciones, pero al menos sus responsables han cumplido con algo que tuitearon: intentaron tratar nuestro mundo con respeto.
¡Allá vamos! Que quede claro que respetamos mucho al sector del póker que tan duramente nos ha criticado en las últimas semanas #EquipoPóker
— Equipo Investigación (@EqInvestigacion) noviembre 13, 2015
Ello no quita que introdujesen, fieles a su línea editorial, dosis exageradas de sensacionalismo.
Tras ver por 2.ª vez el reportaje, hemos intentado extraer los aciertos y los errores de Equipo de Investigación.
Desde luego, todo es opinable y sujeto a matizaciones.
Empezamos por los aciertos; hemos encontrado los siguientes:
- Señalan la necesidad de tener conocimientos, o al menos nociones básicas, de estadística y psicología.
- Muestran los controles de seguridad de Fournier en la producción de cartas.
- Sacan a Cañizares, que explica cómo el poker puede ser un juego apto para el gran público y que ya no tiene nada que ver con su leyenda negra.
- Indican que el poker es objeto de estudio en las Universidades, por docentes que desarrollan aplicaciones y por alumnos que aprenden estadística relacionada con nuestro juego.
- Lo describen como un deporte mental.
- Muestran los controles de seguridad de los casinos.
- Enseñan que el poker puede ser un trabajo de muchas horas para los jugadores profesionales o semiprofesionales.
- Muestran al final la cara amarga del poker en la figura de un ludópata (que parece que es el único que «pierde más que gana» en todo el reportaje).
Por otra parte, los errores son muy abundantes a lo largo de la hora de emisión.
Dejando al margen el tono sensacionalista y cantarín de Gloria Serra, probablemente innecesario, hemos encontrado muchas incorrecciones.
Utilizan imágenes muy antiguas de poker, como la victoria de Piuz Heinz en las WSOP (2011), las del SPT o las de la casa en la que aparece Luis Ubierna
Me dices que el programa es de 2010 y me lo creo todo #EquipoPoker
— Antonio Romero (@antrodax) noviembre 13, 2015
@rebenido @patinho77 las nuestras tienen mas de 5años🙈 y ni preguntan
— M0RPH30 (@_Morpheo_) noviembre 13, 2015
Hablan de premios en torneos como si fueran ganancias (sin pensar en las pérdidas o en los costes de viajes y estancias).
Reducen demasiado el poker al ámbito de la Universidad. Hay muchos jugadores que no han pasado por las aulas universitarias y que hacen «carrera» en el poker.
Es irresponsable la imagen que dan de que todos los que salen ganan dinero más o menos fácilmente. No dicen que se puede perder.
Hablan de cantidades millonarias y muestran una mesa de dinero ficticio.
Sacan a Jorge Ufano casi todo el tiempo paseando y no emiten las partes más interesantes de su intervención.
He salido más paseando que hablando. #EquipoPóker Con las cosas interesantes que conté! GG
— Jorge Ufano (@JorgeUfano) noviembre 13, 2015
Se equivocan cuando afirman que las salas de poker que operan legalmente en España tienen su sede en Gibraltar para aprovecharse de sus beneficios fiscales. Las que operan en España, pagan sus impuestos a la Agencia Tributaria española. (La excursión a Gibraltar solo tiene sentido para darle un sensacionalismo inútil al reportaje).
Se equivocan al dar a entender que cualquiera se puede jugar cualquier cantidad en cualquier momento en una sala de poker online. Existen límites legales temporales para los depósitos y las salas tienen mecanismos de autoexclusión.
Intentan dar a entender que existe secretismo porque no les dejan sacar los servidores de Gibraltar. ¿Qué utilidad tiene que veamos cómo son?
Piden nombres de empresas que tienen sus infraestructuras informáticas en Gibraltar. Tampoco es muy comprensible ese interés, cuando su planteamiento de la «evasión fiscal» de las salas de poker .es es erróneo de partida.
Se equivocan al sacar solamente las imágenes más frívolas de Periquillo. No muestran los comentarios que realizó sobre la abusiva fiscalidad del juego. Tampoco emiten su explicación de por qué no se puede ser profesional en España.
Dicen que hay jugadores españoles jugando online en los EE. UU. Es posible (porque es legal en 3 estados, pero muy improbable; los destinos habituales son otros).
El testimonio de «José Ignacio», el jugador online emigrante, es muy pobre. Quizá no encontraron a ninguno más que quisiese hablar… Cuando nos contactaron a los redactores de Poker10, les recomendamos que hablasen con Sergio García «EVPositivoWN», residente en Irlanda, que estaba dispuesto a participar… No le llamaron.
Argumentan que el origen del éxodo de jugadores a las .com es la Ley del Juego, pero no aprovechan para tirar del hilo y explicar por qué. Simplemente, visitan a D. Carlos Hernández, y le hacen preguntas triviales. Aun así, los comentarios del Director General de Ordenación del Juego son los mismos de siempre y apenas merecen comentario alguno: «Quien no quiere pagar sus impuestos, pues ha decidido emigrar a donde no tiene que hacerlo» (en el reportaje no explican cómo es la fiscalidad). Más frases del Sr. Hernández: «El objetivo de la regulación y de la administración, de la DJOJ, es simplemente garantizar un entorno de seguridad a quien quiere jugar. […] El que decide jugar en otros países, en portales menos seguros, lo hace bajo su responsabilidad y lógicamente la administración no tiene nada que opinar al respecto. Es su libre decisión«. (Desde España no se puede; no existe esa libre decisión; solo se puede emigrar. Y, por cierto, ¿es menos seguro PokerStars.com que PokerStars.es?).
Tampoco tiene mucho sentido la visita a Malta. ¿Para qué buscan las oficinas de las salas de poker online. ¿Y para qué quieren entrar en ellas? ¿Qué sentido tiene? Solo contribuir al sensacionalismo del reportaje.
Es un error presentar solo a jugadores profesionales y semiprofesionales, que dicen ganar cantidades enormes de dinero. ¿Es lícito preguntar a alguien cuánto gana al mes o al año? Además, los jugadores de ese nivel, ¿van a afirmar que pierden ante las cámaras de televisión para autodesprestigiarse? Los de Equipo de Investigación «se creen» todas las cifras y no contrastan datos.
Tienden a presentar a los jugadores como evasores del pago de impuestos. (Ya que en España no pueden jugar en .com, ¿no es lógico que si tienen que emigrar, busquen la mejor opción fiscal? Si la fiscalidad fuese «medio normal» en España, ¿se hubiesen ido a lugares menos cómodos para vivir como el Reino Unido?).
La explicación de lo que es una jornada de un torneo es penosa (la «partida» dura 12 horas y cada 2 suben las «apuestas»).
Afirman que los jugadores españoles no quieren hablar ante la cámara. (En lugar de dejarlo caer así, no explican por qué. La gente podría interpretar que no hablan porque hay secretismo en lo que hacen, cuando no tiene por qué ser así. Era fácil decir que la mayoría de los contactados declinamos la invitación por el riesgo que suponía aparecer en un nuevo programa al estilo de 21 días…).
Las imágenes de la actuación de la policía son desproporcionadas y muy sensacionalistas. Parece una redada contra traficantes de drogas o de armas, o contra terroristas.
No tratan bien el tema de la ilegalidad del juego al margen de los casinos. No distinguen entre clubes de poker, timbas caseras y «partidas de millonarios en chalets». Además, hubiese estado muy bien que comparasen la legalidad del poker con la de otros juegos de cartas, como el mus o el julepe, o con el dominó. ¿No se organizan timbas de estos juegos con dinero real en muchos bares de la geografía española?
No sé hasta qué punto es correcto señalar a personas ante la opinión pública, como a los responsables de La Perla, al cantante o al «captor de clientes de las timbas». En este punto, me gustaría que algún especialista en leyes aclarase si es legítimo o no. Yo no lo sé.
Y, por último, ¿se puede grabar a alguien en la calle si no quiere ser grabado? (Esto tampoco lo sé).
Aparte de todas estas cuestiones, el reportaje rezuma un sensacionalismo fuera de tono. Las cantidades que se manejan (fruto en ocasiones de informaciones no contrastadas), «los secretos de las salas de poker bajo tierra», «el poker convierte a universitarios en millonarios» o «viven como estudiantes con sueldos de altos ejecutivos; ganan casi el doble que el presidente del gobierno y no pagan impuestos» son frases que no reflejan la realidad del poker en España. Entiendo que es un programa que intenta impactar a sus televidentes, pero considero que podrían haber conseguido tal efecto haciendo una mejor investigación. Sobre este punto quizá nos digan que no colaboramos lo suficiente y puede que tengan algo de razón.
En resumen, el análisis que hacen tiende a ser respetuoso en casi todos los casos, pero no llega a reflejar con fidelidad la situación que vive el poker en España.
El poker en nuestro país no está de moda. Está en una crisis galopante provocada por el asfixiante modelo regulatorio. El Estado está perdiendo mucho dinero en concepto de impuestos y los jugadores tenemos una experiencia de juego cada vez peor.
La imagen real no es la que mostraron en su reportaje, señores de Equipo de Investigación. Aun asi, les reconozco que no fueron a lo fácil y que su trabajo supone un paso adelante en relación con el tratamiento del poker en televisión en España.
