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Las prop bets forman parte de la vida de los grinders.

Algunos las hacen para darle más vidilla a las horas y horas que pasan sentados jugando en las mesas de poker.

Otros, simplemente, porque llevan el gambling en la sangre.

PokerPlayer365 ha realizado una selección de las 10 mejores apuestas realizadas por los jugadores de poker. Algunas no tienen desperdicio.

1. La apuesta de la pérdida de peso.

Esta prop bet es todo un clásico. Incluso a mí­ me vendrí­a muy bien, que últimamente estoy muy fondón…

Con el paso de los años, Doyle Brunson ha perdido cientos de miles de dólares en apuestas de este tipo. No obstante, la que tení­a que ganar, la ganó. En 2003, un grupo de jugadores le ofrecieron unas odds de 10 a 1 a que no podí­a bajar de 300 libras (136 Kg). Brunson se puso a dieta estricta y logró ganar 1 millón de dólares.

Mike «The Mouth» Matusow también intentó ganar dinero de esta forma, pero no lo consiguió. Justo antes de las WSOP 2005 apostó 20.000$ contra su amigo Erick Lindgren que podí­a perder más peso que él en el mismo tiempo. Ambos se pusieron a régimen. Matusow perdió 17 libras (7,7Kg) y Lindgren, 19 (8,62 Kg).

En España, también ha habido prop bets de este tipo, como la que ganó mi amigo Pacocho hace unos años. Nunca le he visto tan flaco…

2. Apuestas de golf.

También son un clásico, desde la época del mí­tico Amarillo Slim. A los jugadores de poker norteamericanos siempre les ha encantado el golf.

Huck Seed hizo una de las más gordas. Apostó que podí­a bajar 4 veces de 100 golpes en 18 hoyos el mismo dí­a en un campo de golf sin gente, utilizando únicamente 3 palos: el hierro 5, el sand wedge y el putter. Además, para hacerlo más complicado, su rival en la prop bet podí­a elegir el dí­a. Este último escogió un dí­a en que en Las Vegas estaban a 49º centí­grados. Seed se puso manos a la obra y en 6 recorridos consiguió 4 por debajo de 100 golpes.

3. La apuesta de la hamburguesa.

David Grey apostó 10.000$ contra el vegetariano Howard Lederer que no podrí­a comerse una hamburguesa con queso. Lederer se la comió y ganó la prop bet. Entonces, conociendo la aversión de Grey por las olivas, le ofreció la posibilidad de recuperar su dinero si se comí­a unas cuantas. Grey prefirió darle el dinero a metérselas en la boca.

Otra de este tipo fue la que ganó Patrik Antonius en 2012. Su pasión por el tenis le llevó a comerse 3 Big Macs y a cambio consiguió entradas para ver la final del Australian Open que enfrentó aquel año de Rafa Nadal y a Novak Djokovic.

4. La apuesta del aislamiento.

John Hennigan apostó 6 cifras a que podí­a pasar 6 semanas viviendo en la súper tranquila ciudad de Des Moines (Iowa), un lugar en el que entonces no habí­a casinos. Hennigan aceptó pensando que podrí­a entretenerse intentando mejorar su juego en el golf. Aguantó dos dí­as sin jugar.

5. La apuesta del mar.

Phil Hellmuth apostó 50.000$ con Huck Seed que este último no podí­a estar dentro del agua del mar (en un sitio en el que le cubriese hasta los hombros) durante 18 horas seguidas. Seed aceptó y palmó. Pasó 3 horas y se salió a la playa.

6. La apuesta de los bolos.

Amarillo Slim utilizaba con cierta frecuencia una técnica para desplumar a los primos. Contaba que una vez habí­a visto a un tipo jugar a los bolos con los ojos vendados y que no habí­a conseguido sobrepasar los 100 puntos. Muchas veces lograba que alguien picase y lo intentara. Slim sabí­a que era prácticamente imposible que un jugador pudiese superar dicha barrera a ciegas. De hecho, ya era muy complicado que pudiese derribar un solo bolo en cada tiro…

7. La apuesta del pecho.

Brian Zembic protagonizó, en mi opinión, la apuesta más bizarra de la historia de las poker prop bets. Le picaron diciéndole que le daban 100.000$ si se poní­a pechos de silicona. Zembic aceptó el reto, se puso los implantes, ganó el dinero y después decidió no quitárselos. Suele lucir su escote en las WSOP.

8. El pique entre Ivey y Lindgren con el golf.

Se trata de una apuesta a largo plazo. Ivey, que es muy malo jugando al golf, ha apostado 500.000$ a que en un plazo de 8 años podrá ganarle a Lindgren (que al parecer es muy bueno) en 72 hoyos.

9. La apuesta de la barba.

Huck Seed de nuevo. En esta ocasión apostó una buena cantidad de dinero a que podí­a tirarse un año sin afeitarse. Aceptaron su desafí­o. Seed aguantó muy bien, pero finalmente perdió la apuesta porque tuvo que afeitarse para ir a un funeral de un familiar. Parecí­a una mezcla entre Abraham Lincoln y un amish.

10. La apuesta de los puñetazos.

La primera prop bet gorda de este tipo la protagonizó Johnny Moss, en sus buenos tiempos. Un dí­a, de copas en un bar, se encontró con un forzudo que presumí­a que jamás habí­a perdido una pelea de bar. Los amiguetes de Moss le ofrecieron unas odds de 15 a 1 a que no podí­a tumbar al tipo. Moss aceptó la prop bet. Intentó noquear a su rival, pero acabó en el hospital con varios huesos rotos. Poco después comentó: «15 a 1 eran unas odds demasiado buenas como para dejarlas escapar».

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